Yo pensaba que lo mejor que había hecho Bruce Willis era haberse casado con Demi Moore. Después vino la noticia de su divorcio y perdí el pobre interés que tenía en la vida del actor… hasta que vi la película “Duro de Matar 4.0”. Ciertamente no ganó ningún Oscar ni supongo que buenos comentarios de críticos de cine, pero al menos ganó que le dedicara algunas líneas en este blog.

Para aquellos que no han visto la película, la trama se centra en las intrusiones que hace un grupo de “hackers” hacia sistemas que controlan toda clase de servicios que proporciona el gobierno de los Estados Unidos. Obviamente todo aderezado con las acciones más que heroicas y sobrenaturales del protagonista junto con su fiel acompañante (inaudito que en una película de nuestros vecinos no fuera una dama atractiva sino un joven hacker) para salvar a su país de un caos.

Ciertamente resulta fantasioso ver al grupo de hackers llevar a cabo fácilmente las intrusiones y las acciones de la película. Desde un solo sitio los hackers son capaces de controlar el tráfico de una ciudad, las rutas de los aviones, el suministro de energía eléctrica y de gas, las comunicaciones celulares, satelitales y analógicas de todo un país, los sistemas de información sobre pensiones, etc. Incluso aparecen escuadrones especiales del FBI y de la Seguridad Nacional dedicados a la ciberseguridad de aquél país.

En fin, es claro que estas líneas no buscan rendir culto a la mencionada película pero tampoco sería verdad decir que nada de lo presentado es posible. Hacer todo lo que señalan con la facilidad como lo presentan es totalmente inverosímil; sin embargo, hacerlo en partes, sistema por sistema, con las herramientas, tiempo y ayuda adecuada pudiera ser factible hasta cierto punto.

Mi intención es invitarlos a hacer una reflexión sobre el grado de sistematización que tenemos en muchos de los servicios de seguridad actuales. Se ha puesto a pensar ¿Cuántos dispositivos actuales son controlados por un sistema? ¿Qué pasaría si no pudiéramos comunicarnos urgentemente via telefónica? ¿Qué ocurriría si no fuera confiable lo que nos dicen los sistemas de alarma?  ¿Cómo impediríamos que alguien entrara a ciertas oficinas pasando un control de acceso automático si cuenta con los atributos necesarios en la base de datos? ¿Qué ocurriría si la información que tanto cuidamos dejara de ser confidencial y se publicara en Internet? Con estas preguntas creo que la gran dependencia que tenemos con la tecnología para ejecutar labores diarias de seguridad resulta muy clara.

Nuestra responsabilidad como personal de seguridad es tener una visión completa de estos riesgos, entenderlos y realizar las acciones necesarias para administrarlos. Nuestro deber en las organizaciones es brindar seguridad, una seguridad integral. Y para cumplir ese mandato debemos tener en cuenta que la tecnología nos brinda muchas bondades y también nos impone muchos retos. Debemos enfrentarlos, punto.

Bueno, esta es mi opinión, ¿cuál es la suya?

Acerca Arturo García

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